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A diferencia del algodón convencional, el algodón orgánico es cultivado y crece en campos de tierra fértil libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos sintéticos, además de ser hilado y producido sin químicos tóxicos. Su cultivo respeta los ciclos de la tierra, procurando con ello mantener un equilibrio y preservándola para usos futuros.

Beneficia al medio ambiente, a los productores y al consumidor. No es tóxico, preservando la salud de los productores de la inhalación y contacto con productos químicos, comúnmente utilizados en la agricultura convencional. No usa tóxicos ni semillas modificadas genéticamente, permitiendo un mayor respeto por los recursos naturales y al ecosistema. Evita alergias relacionadas con el uso indebido de productos químicos en el proceso de producción, otorgando al tejido mayor suavidad y haciéndolo hipoalergénico.